En Ana Soto la espera se les volvió un infierno

Daimar Díaz  | LA PRENSA de Lara.-  Tal parece que la fuerza y coraje de la "Guerrera Ana Soto" fue transmitida a los habitantes de la comunidad homónima, ubicada en la parroquia Unión, pues las condiciones de vida, por demás caóticas, y las promesas incumplidas por parte del gobierno municipal, los convierte en unos verdaderos guerreros.

Se trata de un populoso sector ubicado a orillas de los rieles del tren y vecino del barrio El Carmen, que alberga a unas 720 familias distribuidas en al menos 40 viviendas. Calles de tierra, apagones constantes, casi nulo servicio de agua potable, inseguridad desmedida y viviendas que requieren de sustitución de techos, es parte de lo que se encuentra en esta comunidad.

"Estamos olvidados" fue la dolorosa expresión de Mariela Aldazoro una ama de casa que habita desde hace nueve años en el sector "Guerrera Ana Soto" y quien explica que la calidad de vida de su familia y vecinos ha ido desmejorando con los años.

Para conocer en detalle las condiciones de la comunidad, La Prensa hizo un recorrido palmo a palmo y aunque sus habitantes fueron muy receptivos, la zona refleja caos y tristeza. Transitar por las calles resulta tortuoso, pues la calzada es de tierra y está llena de huecos y baches, además cuando circulan los vehículos se levanta un polvero que invade las viviendas.

"Los niños pasan casi todo el año con bronquitis y a los abuelitos les cuesta respirar por toda la tierra se mete a las casas" expresó Sara Noguera.

Los días de lluvia aumenta la agobiante convivencia, pues el barro colapsa las entradas a las viviendas. "Nos toca abrir zanjas frente a las casas para que el agua y barro drenen, porque si no se meten a las casas y sacar esa suciedad resulta complicado" añadió Ingrith Domoromo.

Servicios escasos

Los cuatro sectores que conforman este urbanismos, padecen de la falta de servicios públicos, donde la escasez de agua potable los obliga a pernoctar en viviendas de zonas aledañas para poder surtir sus hogares del preciado líquido. "Cargamos tobos, conectamos mangueras y carreteamos agua de madrugada porque a nuestras casas no llega" comentó Carlos Giménez.