Martina Pernalete suma 118 años contando historias

Moiselis Méndez | LA PRENSA DE LARA.- Los años y las innumerables experiencias se ven reflejadas en su cabello blanco como la lana. Una mirada compasiva y llena de sabiduría conserva su alegría, esbozando tímidamente sonrisas. Aún lúcida y sin titubeos responde claramente que su nombre es Martina Pernalete y al día de hoy suma 118 años de vida y abundante salud. 

Es oriunda de Atarigua, municipio Torres del estado Lara. Nació el 18 de junio de 1903 y su cédula de identidad apenas pasa el millón. Dicho documento lo conserva desde que le fue otorgado en el año 1977. El antiguo papel es a blanco y negro y hasta parece haber sido hecho a máquina de escribir. 

Entre su mar de recuerdos que abarca más de un siglo de vivencias, siempre están presentes sus años de juventud en una pequeña pero calurosa casa frente a la iglesia local. Allí dedicaba sus días a la cría de animales como chivos, ovejos y el cultivo de uno que otro grano. Con la mirada perdida en el horizonte, recuerda esos primeros capítulos de vida mientras pasa sus manos suavemente sobre el lienzo de un cuadro que les fue dado como obsequio, en él dibujaron con finas pinceladas las calles de su vivienda natal. 

Tiene su memoria intacta y aún recuerda cómo su pueblito quedó bajo el agua luego de que se construyó la represa "Cuatricentenaria" en el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Los lugareños fueron obligados a abandonar sus pertenencias y llevarlas al otro lado del río Tocuyo. 

"El río" decía con voz apacible mientras soltaba algo parecido a un suspiro, pues según narran sus familiares, a Martina le encantaba nadar y disfrutaba de las fiestas que se hacían en su pueblo. Y aunque los años no pasan en vano, su día a día lo pasa con una aguja e hilo en la mano pues entre sus pasatiempos se encuentran coser, tejer y ayudar en las tareas del hogar.

"Todavía hace arepas" dijo Luz Marina Pernalete, quien es su prima y ahora se convirtió en su compañía y cuidadora, luego de que le propusiera irse a vivir con ella en la ciudad de Valencia, estado Carabobo.

Martina quedó viuda a la edad de 25 años, un infarto la separó de su esposo y único amor, Carlos Rodríguez, y "desde allí no se le conoció más nada, ni novio ni nada" cuenta su familia, "quizás fue que lo amaba mucho y nunca se volvió a enamorar". Martina no tuvo hijos, pero a pesar de eso no ha estado sola ni le ha faltado amor, pues sus tíos, primos y demás familiares estuvieron siempre presentes.

Como una bendición cuenta que es para los familiares poder disfrutar de Martina por tanto tiempo, además que ella se mantiene fuerte y saludable, no padece de enfermedades crónicas pese a su avanzada edad y no toma medicamentos, salvo un oxigenante cerebral. 

"Yo no sé porque he durado tanto" se pregunta Martina, a lo que su familia entre risas agradece por tenerla con vida. Pero los años pasan y ella no pierde oportunidad para seguir sumando experiencias y una de las más recientes fue su primera visita al mar. 

En 2018 llegó hasta Bahía de Cata en compañía de sus primas para la que sería su primera vez en la playa. Su mirada de asombro recorría cada rincón y con uno monos y una franela caminó hasta la orilla para "echarse su bañito", su primera impresión fue lo más divertido y lo que más recordarán sus familiares, pues al tener el mar frente a sus ojos, solo pudo decir "¿De dónde había salido tanta agua?". 

Sus parientes mostraron interés en contar su historia luego de conocerse el récord mundial otorgado al tachirense Juan Vicente Pérez como el hombre más longevo del mundo, al estar por cumplir 113 años.

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