Empanaderos: cada vez es más difícil vender

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María F. Hurtado | LA PRENSA.- ?Empanadas como vitamina, si no corre, camina?, anunciaba una vendedora en la esquina del Hospital Central para atraer a la clientela. Son las 9:50 de la mañana y el mostrador de Elvia Brito sigue full. ?Aquí cada vez es más difícil vender?, dijo resignada la mujer antes de sentarse en un banquito de plástico.

Y es que los negocios de empanadas, a duras penas, están abiertos. La falta de dinero en efectivo, la escasez de la harina precocida o los altos precios de la bachaqueada y lo caro que está el relleno hace que sus dueños se mantengan con las uñas.

A veces me veo atado, pero si no trabajo cómo llego a mi casa con las manos vacías?, dijo Pedro Martínez, administrador de su propio establecimiento en el centro de la ciudad de Barquisimeto.

Empanadas de queso, caraota y molida es la única variedad que hay en la calle. Los precios oscilan entre 25 mil y 50 mil bolos. Vendedores mencionan que tienen que invertir hasta un millón de bolívares por relleno sin contar con la harina pan y el aceite. Además se ven en la necesidad de alquilar un punto porque efectivo no hay.

Enmanuel Alvarado, vendedor, confiesa que él mismo hace sus empanadas y asegura que desde hace rato no vende de pollo porque está muy caro. ?Actualmente vendo entre 50 o 60 empanadas diarias, antes vendíamos lo que sale de 10 harinas diarias?, dijo lamentándose.

Tan difícil está la situación que en la avenida Las Palmas, cerca del centro de salud, lugar conocido por sus tarantines de empanadas, luce desierto. La calle, que hasta hace un par de años contaba con 15 vendedores ahora tiene siete.

Los pocos comercios que sobreviven deben apelar al relleno de una cucharada y a reducir el tamaño de las empanadas. Hay quienes se quejan por lo poco que comen y lo mucho que pagan, pero con hambre y sin opciones de compra no les queda de otra.

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