Malnutrición llega a niveles de muerte

De Leca/Rojas | LA PRENSA.- Ser alimentadas una sola vez al día, con comidas carentes de nutrientes necesarias para su buen desarrollo y tras presentar fallas considerables en su peso hicieron que dos niñas de dos años perdieran la vida a causa de malnutrición en los sectores El Rayo y Torrellero de Sarare, municipio Simón Planas así lo informaron la alianza humanitaria Cáritas y la organización Lara Entera por la Salud tras estudios realizados desde octubre de 2017 que detallan que el hambre en Lara ha llegado a un niveles mortales pues un 78% de niños que viven en Bobare, El Jebe y El Tostao presentan cuadros graves de malnutrición.

Lesbia Cortez, médico coordinadora de Salud en Cáritas, comentó que la muerte de las infantes se debió a que sufrieron poca o nula ingesta de alimentos que contienen los componentes para su crecimiento, es decir, ?a veces comían sólo carbohidratos, lo que medio sustenta, pero se vuelven niños cada vez más débiles?, dijo.

La especialista explica que el caso de estas niñas refleja el alto grado de vulnerabilidad en la que están pasando muchos infantes en Lara debido a la mala alimentación, pues ?están propensos a contraer infecciones de alto riesgo con facilidad y se podría complicar si ingieren medicamentos sin supervisión médica?.

Ambas organizaciones detallan que los indicadores que presentan los infantes con malnutrición en el estudio antropométrico con fallas en el peso, talla y medida brasial además de los síntomas como extrema delgadez, cambio de coloración en la piel, cansancio, mareos y uñas quebradizas. Advirtieron que si los padres ven estos indicios deben encender las alarmas, según César Ribas, coordinador de Lara Entera por la Salud.

Joven grave

Un caso de malnutrición que logró conocer La Prensa se encuentra en Simón Rodríguez, comunidad que se ubica al oeste de Barquisimeto. Se trata de una joven de 17 años de edad, pero que cualquiera que la ve podría jurar que no pasa de los 10.

Sus ojos están hundidos y su rostro demacrado y pálido. En su mandíbula se pueden visualizar los huesos, signo inequívoco del hambre. Presenta dificultades para respirar y con vergüenza su madre trata de cubrir sus piernas.

?Cómo no va estar flaca, si hay días en los que nos acostamos sin comer?, dice su madre como intentado justificar el estado crítico de la muchacha.

?Mi hija es una niña especial, pero ella nació bien de peso. Fue de un tiempo para acá que los médicos le diagnosticaron malnutrición?, relata con tristeza.

Zuleima Colmenárez es el nombre de esta mujer radicada en el barrio que queda justo detrás de Transbarca. Ella es madre de cuatro niños y todos presentan cierto grado de malnutrición.

?Hoy (ayer) vamos a comer sólo arepa de maíz. No tengo nada para rellenarlas?, dice con voz quebrada lo que va a preparar para el almuerzo. La mujer asegura que no tiene ningún tipo de ayuda.

?Aquí llegaban las cajas CLAP, pero desde hace 4 meses no se ven. Fui a la alcaldía, a la gobernación y a la sede del PSUV a pedir ayuda, pero lo único que me han dado es una tarjeta de Hogares de la Patria. Mi hijo mayor trabaja en un autolavado en Mérida, pero lo que gana apenas le alcanza para comer? lamenta.

Problema de todos

El alto índice de niños malnutridos ha llevado a especialistas y asociaciones a hacer campañas como ?Caridad es: una flor que no se marchita para la Divina Pastora?, que busca captar colaboradores en pro de paliar la malnutrición en Lara.

?Estamos abiertos a alianzas con instituciones públicas o privadas, no queremos quedarnos sólo con lo alarmante de las estadísticas, queremos actuar frente al problema?, sostuvo el padre Omar Gutiérrez, presidente de Cáritas.

El impulso de esta campaña se debe a que las ollas solidarias no son suficientes para controlar la situación

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