Películas piratas pasan el millón

Osman Rojas | LA PRENSA.- Una tras otra el señor Richard Gómez ordena películas sobre un exhibidor. Las más nuevas son colocadas en la parte de arriba del mostrador mientras que las películas viejas o los videos musicales son acomodadas en la parte inferior. ?A ver si hoy vendo algo?, comenta mientras acomoda una cartulina de color verde en la que el vendedor anuncia que dispone de un punto de venta. Son las 9:07 de mañana, cuando Gómez empieza su jornada.

Tres horas después las películas ya están ordenadas. En total son cuatros los estantes que fueron llenados con quemaditas. La gente pasa, pero nadie se detiene cuando Gómez les dice que cada película cuesta un millón 500 mil bolívares. ?Así ha sido toda la semana?, lamenta mientras ve, en un televisor pequeño, los partidos del mundial.

Gómez tiene su puesto de películas en la carrera 31 pero su historia es la de cualquier vendedor de películas en el estado y es que, durante la última semana del mes de junio, las quemaditas pasaron de 800 mil bolívares a un millón 500 mil. Dicho de otra manera las películas piratas aumentaron un 87,5% en menos de siete días.

Geininha Núñez, ama de casa residenciada en Tierra Negra, ha sufrido en carne propia los embates de este aumento. Según relata la señora ella compraba, una vez cada quince días, una película en las calles para verla con su familia; sin embargo, la tradición fue interrumpida esta vez pues el precio de las quemaditas la dejó helada.

?Mi hija me dijo que quería ver la de los Increíbles y la vine a buscar pero en ninguna parte la conseguí barata?, lamentó la mujer antes de abandonar un popular puesto de películas ubicado en la calle 28.

Tan difícil es la situación para los vendedores que en la carrera 15, lugar en donde históricamente se han aglomerado los vendedores de películas piratas, los tarantines lucen cerrados y solos.

?Hasta la recreación es un lujo en este país. No puede ser que una película valga tanta plata?, dice indignada Lucía Rodríguez, estudiante universitaria que salió a buscar un filme cristiano y se regresó con las manos vacías a su casa cuando vio el precio de las películas en las calles.

El equipo reporteril del diario La Prensa hizo un recorrido por la ciudad para ver el precio de las películas piratas. La investigación sirvió para confirmar que el quemadito más barato se encuentra en las inmediaciones de los mercados municipales y tiene un valor de un millón 200 mil bolívares.

Dólar los condena

El alza del dólar paralelo incrementa el costo total de las películas. Juan García, vendedor de películas al mayor, explica que semanalmente la caja de CD virgen para la quema de películas aumenta, lo que a su vez condiciona el precio final del producto.

?Hoy mismo un CD habilitado para quemar cuesta 550 mil bolívares. A eso hay que sumarle el precio de la bolsa y el papel de la impresión. Quemar una película viene costando al final unos 800 o 900 mil bolívares sin meter la ganancia de los productores?, relata.

García explica que la mayoría de CD son traídos de Colombia, en especial los que son utilizados para formato HD. ?La gente se molesta pero no podemos dar más barata una película. A los revendedores de calles las quemaditas le salen en un millón de bolívares al mayor. A partir de allí ellos fijan su precio?, dice.

Los niveles de la crisis son tan altos que hasta la variedad en películas desapareció. Ahora mismo los quemadores utilizan el poco material que tienen para sacar los filmes que están de moda, pues deben reponer el inventario lo antes posible. ?Si se enfría la mercancía perdemos el año?, dicen los quemadores.

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