Precios suben ante un posible aumento

Ana Uzcátegui | LA PRENSA de Lara.- A seis días de que en el país pueda decretarse un nuevo aumento de salario mínimo el primero de mayo, los precios de los productos básicos, sobre todo alimentos, han registrado un alza galopante de casi el 50% que acaba con el poder adquisitivo de los venezolanos.

El fantasma del aumento salarial mantiene en zozobra a los comerciantes y productores, quienes se guían por el mercado descontrolado para marcar el precio de los productos y por el incremento del Dólar Dicom, que ayer fue fijado en 5.200 bolívares por el Banco Central de Venezuela, representando una devaluación del 26% del bolívar en un día, ubicándose casi igual que el dólar paralelo (Dólar Today) que se cotizó en 5.286,41 bolívares.

El presidente de la Cámara de Comercio del estado Lara, Pablo Chirinos, considera que un nuevo incremento del salario mínimo disparará la crisis que ya viene afectando al sector terciario desde el 7 de marzo con los apagones eléctricos, "Tenemos que hablar con hechos concretos, el salario no ha sido fijado y todo el incremento de precios que se está registrando es especulación. No estamos preparados para un nuevo aumento salarial, porque no hemos terminado de contabilizar las pérdidas que han dejado las fallas eléctricas", replicó.

Gerardo Álvarez, quien es asesor económico de la Cámara de Comercio en la entidad, explicó que sea cual sea el nuevo aumento de sueldos, ya está "pulverizado", porque el Gobierno realiza estos incrementos de manera discrecional, sin tomar en cuenta ni al sector privado, ni a los trabajadores en un diálogo tripartito.

"Los aumentos el primero de mayo se vienen dando como una medida política desde 1959 en el país, la gran diferencia es que antes se hacían como una compensación una sola vez al año, ahora se hace cada vez que al Gobierno se le ocurre, desde el 20 de agosto en que Nicolás Maduro anunció la reconversión monetaria se han decretado tres incrementos del salario mínimos y en los últimos 20 años se han dado 48 aumentos de sueldos", expresó.

Según cifras de Álvarez, el 75% de la población depende de un salario mínimo en el país, es decir, esas personas viven en pobreza extrema y a duras penas pueden adquirir dos o tres productos de la cesta básica familiar que para marzo se situó en 702.246, 24 bolívares según el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda), lo que representa que a diario una persona debe invertir 23 mil bolívares para comer bien.

"En los aumentos, el salario siempre llevará la peor parte, porque nunca será igual a los precios en el mercado, este debería ser superior a la hiperinflación registrada en el país en el último mes", comentó Álvarez, enfatizando que la economía informal es la que más se beneficia con estos aumentos por ser la que contribuye en mayor proporción con la especulación de los precios.

En cuanto a la marcha de los trabajadores que fue convocada por el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, que incluye a la fuerza sindical el primero de mayo, Pablo Chirinos argumentó que si las protestas se realizan enmarcadas en la Constitución y de manera pacífica, serán respaldadas por el sector privado, quienes también exigen ser tomados en cuenta para los decretos salariales y la necesidad de la reactivación de la producción.

"Toda la escala de sueldos será afectada, y eso inevitablemente repercutirá en los precios en el mercado", refirió el representante gremial.

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