"El pueblo vive una crucifixión"

Ágatha Reyes | LA PRENSA de Lara.- Tenemos un pueblo marcado por la incertidumbre, donde el culpable del caos en el país se niega a dar un paso al costado", resumió Monseñor Víctor Hugo Basabe, administrador de la Arquidiócesis de Barquisimeto, lo que hoy vive el pueblo venezolano que señaló vive crucificado y padeciendo la falta de servicios básicos, alimentos y medicinas que se ha acrecentado el último mes.

A su juicio, quienes están en el poder han perdido la capacidad de respuestas al pueblo que sale a las calles a denunciar las carencias con las que vive, y en respuesta al clamor ciudadano hace uso de la fuerza a través de funcionarios de la GNB y de grupos civiles armados. "El gobierno llegó a un punto donde no tiene cómo solucionar la crisis y la respuesta que da a un país cansado de vivir en la miseria es la represión, no sólo con organismos de seguridad sino con paramilitares".

Condena que en un país con tantos recursos el ciudadano deba enfrentar la precariedad de la vida porque el salario mínimo no le alcanza para cubrir la comida de al menos 15 días, pagar servicios, pasajes e incluso medicinas que deben ser consumidas a diario.

"Lo poco que cobra la gente no le alcanza para nada, hay un deterioro acelerado de la calidad de vida del venezolano", precisó monseñor. Además hizo referencia al caos eléctrico en el país, lo que precisa, ha aumentado las consecuencias negativas en el país que se encuentra parcialmente paralizado ante la poca o nula productividad, tanto de empresa públicas como privadas, pues luego del apagón del 7 de marzo sectores productivos se vieron en la necesidad de cerrar sus puertas ante la falta de plantas eléctricas y dificultad de generar espacios para la comercialización.

Gobierno ineficaz

Las constantes fallas en servicios públicos y la poca respuesta gubernamental al ciudadano, sólo dejan en evidencia que "el sistema que gobierna a Venezuela es cada vez más ineficaz", dijo Oswaldo Araque, vicario de Barquisimeto, al señalar que las calamidades que enfrenta el venezolano y aún más el larense son "aberraciones", pues el guaro ahora debe vivir sin electricidad por más de 12 horas, perdiendo alimentos que deben permanecer congelados, y sin agua, cuando en las principales avenidas del estado abundan los botes de aguas blancas.

"Es un contraste que preocupa porque el pueblo se desespera ante lo terrible que se ha vuelto vivir en el país que tanto amamos y defendemos", dijo.

Ante las dificultades que se acrecientan en el país, el llamado que la Iglesia ha hecho a la ciudadanía es a no perder la fe, y ahora que llega el tiempo de Semana Santa los religiosos piden "entusiasmarse desde la fe y del amor de Dios, e interceder para que el país entre en el rumbo de la esperanza y recuperación de la democracia",  dijo Araque, vicario de la ciudad.

El padre considera que el país no puede caer en la tristeza, pues considera que precisamente es el fin de quienes se mantienen en el poder.

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