"Matraqueo" se apodera de Lara

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Osman Rojas | LA PRENSA de Lara.- El matraqueo se institucionaliza en Lara. Desde el centro hasta el punto más alejado de Barquisimeto, la entrega de productos (alimentos o artículos de higiene) se ha convertido en una constante si se quiere adquirir algún servicio como el agua, la gasolina, el gas o la compra de medicamentos.

Katherine Inojosa, ama de casa residenciada al norte de Barquisimeto, explica que para que las personas en Las Casitas puedan recibir agua deben darle al cisternero 4 mil bolívares en efectivo y uno o dos productos alimenticios dependiendo de cuántas pipas vayan a ser llenadas.

"Los cisterneros son unos sinvergüenzas. Cada vez que uno necesita agua tiene que quitarse el pan de la boca para que esos ladrones nos visiten. Las autoridades saben de esto porque bastante que se la dice a los policías que están matraqueando al pueblo, pero nadie hace nada. Aquí el que no moja la mano no tiene servicios", dice indignada.

La realidad denunciada por Inojosa en el norte de la ciudad tiene réplica prácticamente en cada rincón del estado. Maribel Casanova, ama de casa residenciada en La Cañada, denuncia que en su comunidad "matraquean" los siete días de la semana, especialmente con las bombonas de gas que son tasadas hasta en siete productos si el cilindro es de 42 kilos.

"Son unos bárbaros. Cada vez que les decimos que nos lleven gas nos dicen que, además del precio de la bombona, uno tiene que darle productos que varían de acuerdo al tamaño de la bombona. Si el cilindro es de 10 kilos piden dos productos, si es de 18 piden cuatro y si es de 42 se afincan con siete", explica Casanova.

El matraqueo en la adquisición de servicio se ha institucionalizado de tal manera que hasta en las farmacias se ve este fenómeno, pues algunos consultados dicen que los farmacéuticos les guardan los medicamentos cuando llegan y ellos en cambio le dan algún producto.

"No lo bachaquean, pero es aparentemente. Cada vez que llega insulina a la farmacia que está cerca de mi casa yo llevo un kilo de harina o de azúcar y el farmacéutico me la guarda. Esa es la única manera de garantizar el fármaco", comenta Berenice Anzola.

Lo que más indigna a los consultados es la poca presión de parte de las autoridades regionales para que los canales regulares se cumplan. Los consultados aseguran que el matraqueo es tan fuerte, que hay zonas que compiten, pues en el este y en Cabudare los vendedores de gas o los dueños de cisternas obtienen mayores beneficios que en cualquier otra zona de la región.

"En el este o en Cabudare dan hasta dólares. Pagan almuerzos y hacen combos de comida. Los pobres del norte no competimos con eso", concluye.

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