Herido sufre por falta de medicina

Osman Rojas | La Prensa de Lara.- Su rostro reflejaba dolor y angustia. No hablaba, la fractura que tiene en la mandíbula no se lo permite; sin embargo, su cara, ojos y gestos reflejaban un gran sufrimiento. "Lo atropelló una moto y está muy golpeado", decía Yudith Cortez, hermana del hombre al que identificó como Gonzalo Cortez, paciente que llegó el pasado viernes a la Emergencia del Antonio María Pineda y que fue dado de alta el jueves porque, según cuenta la hermana, "no tenemos plata para comprar los analgésicos que los médicos piden".

"Me lo dieron de alta y me dicen que está bien, pero él no aguanta el dolor", decía la mujer que, angustiada, esperaba en los banquitos frente a la morgue a que alguien les ayudara. "Somos de El Tocuyo y sólo tenemos 3 mil bolívares. No tengo ni siquiera para regresar a casa", confesó con angustia la precaria situación con la que llegaron al Central.

Gonzalo no puede alimentarse con sólidos por la fractura y le mandaron analgésicos para aliviar el dolor y el efecto de la solución fisiológica que recibió en el Central el fin de semana ya le pasó. El hombre trabaja en autolavado y sus compañeros lo ayudaron una vez con los medicamentos, pero ya no tienen con qué pagar el tratamiento para mejorarse.

"Mi hermano bota una saliva amarilla y hedionda. No puede estar bien con ese dolor del que se queja", comenta la hermana al explicar que al señor lo dieron de alta el 19, pero ella lo volvió a llevar a Emergencia por los síntomas que presentó.

El dolor de este hombre era tan evidente que en 30 minutos cambió de posición hasta en cinco oportunidades. Primero se inclinó sobre los bancos que están frente a la morgue. Dos minutos después empezó a caminar y a hacer gestos de dolor.

Mientras esperaba ayuda, el hombre volvió a sentarse en los bancos de la morgue apoyando su cara en una bolsa negra en donde tenía guardadas sábanas sucias. Luego de pasar 5 minutos así, el hombre se volvió a levantar para ir a los árboles que están en morgue. De allí regresó y se acostó sobre los banquitos mientras la hermana, con una placa, espantaba moscas de su rostro..

"A ese hombre lo dieron de alta por ser pobre", decían las personas que con tristeza observaban lo que allí estaba pasando. "No tengo a dónde ir. Ayúdenme", clamaba Yudith a LA PRENSA, que acompañó a la mujer y al paciente a la Emergencia, pero allí le dijeron que se sentara y esperara.

Al escuchar la respuesta del personal, el señor y la señora Cortez se indignaron y se fueron. Los hermanos pensaron en irse al Seguro Social, pero al final decidieron irse a El Tocuyo a donde llegaron pidiendo favores a familiares y amigos.

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