Inflación impide vacaciones

Ágatha Reyes | La Prensa de Lara.- Las vacaciones han que­dado en el olvido para los guaros. La razón princi­pal es la crisis económica que arropa a las familias venezolanas que ven dis­minuir su poder adquisi­tivo, hasta el punto que se les hace imposible cumplir con los tradicio­nales viajes en los días festivos, pues los ingre­sos mensuales apenas rinden para cubrir los gastos de al menos dos comidas diarias.

La prueba reposa en el Terminal de Pasajeros de Barquisimeto, que en los días de asueto de Carna­val no logró movilizar ni el 10% de las personas que en años anteriores trasladaban a distintos destinos del país.

?Aquí no hay vacacio­nes, la gente se quedó en su casa porque no hay plata para viajar, sólo hay para comer?, dijo Henry Mendoza, un chofer que pasó tres días sin cargar su unidad de 32 puestos hacia Valera, estado Tru­jillo, pues los pasajeros no llegaron.

El equipo de LA PREN­SA visitó por tres días se­guidos las instalaciones del Terminal de Pasaje­ros y pudo constatar que la afluencia de guaros era baja, casi nula.

Según los propios cho­feres de los andenes la última temporada buena que recuerdan fue en el año 2016, donde al día sa­lían más de 30 autobuses para cualquier destino del país, es decir, que en el caso de Táchira viajaba un aproximado de 960 personas, caso que se re­petía hacia el estado Bari­nas, Mérida y Maracaibo.

Actualmente una fami­lia de cuatro personas que desee viajar hacia Coro, estado Falcón debe invertir 32 mil bolívares, pues el pasaje en autobús sale en Bs. 8 mil, mien­tras que quienes viajan hacia Valera o Maracaibo como mínimo gastan Bs. 20 mil solo de ida, es de­cir, que con un sueldo mínimo (Bs. 18 mil) no logran cubrir el costo en pasaje (ida y vuelta) de unas vacaciones.

?La crisis nos está con­sumiendo a todos, la gente no disfruta y noso­tros nos quedamos sin trabajo?, dijo Héctor Suá­rez, quien esperaba seis pasajeros para empren­der el tercer viaje de la se­mana hacia Valencia.

Describe como crítica la situación en el país pues anteriormente en su ca­rro hacía 10 viajes en la semana y en la actuali­dad ?tiene que remarla? para poder cumplir al menos con la cuota míni­ma que le permita cubrir los gastos de manteni­miento del vehículo, ade­más del dinero que re­quiere para sobrevivir.

Cero compras

Los pocos pasajeros que llegan al terminal van ?mediditos? con el efectivo, lo que les impo­sibilita comprar la me­rienda para el camino, si­no que les toca llevarse una viandita para aguan­tar las horas de camino.

?La escasez del efectivo y el poco ingreso no nos permite viajar como an­tes, estirados de dinero? dijo Margarita González, mientras esperaba que se llenara un bus de 32 puestos hacia Valencia.

La mujer de cabellos dorados apenas gana sueldo mínimo y el poco efectivo que encontró ya estaba destinado al pago del pasaje e ir a visitar a su hija. Explica que aho­ra los venezolanos viven de ?sacrificio en sacrifi­cio? pues la inflación acabó con cualquier lujo, y con las vacaciones pues las salidas salen caras.

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