Tuberculosis es la peor condena de reos

Jennifer Orozco | La Prensa.- Vestidos de azul, esposados, con custodios por un lado y guardias de otro se bajan 15 reos del centro penitenciario Fénix en el estacionamiento del hospital Luis Gómez López y entran al Servicio de Neumonología. Todos llevan una muestra de su flema en un envase transparente para un examen, pues van a confirmar lo que sospechan: están enfermos de tuberculosis. De esos 15 reos, siete se regresan al penal sin problema, pero ocho reciben la mala noticia que padecen la enfermedad. Las enfermeras y doctores les explican que si cumplen con su tratamiento rigurosamente se pueden curar en seis meses. Esos ocho reos están extremadamente delgados. Todos cuentan que han rebajado más de 20 kilos desde que llegaron al penal, primero porque la comida que reciben en la cárcel es deficiente (sólo les dan arroz con plátano) y luego porque los últimos meses ya no han tenido apetito, ni siquiera para recibir los alimentos que les llevan sus familiares los días de visita. También tienen tos que lleva un mes sin desaparecer. Explican que la flema en la noches los ahoga, hasta el punto de tener dificultad para respirar. A veces escupen sangre que sale de sus gargantas. La fiebre nocturna los hace sudar y para completar el cuadro, les ha dado positivo la prueba de tuberculosis. Carlos Bello, jefe del servicio, con 27 años de experiencia, asegura que desde hace muchos años la tuberculosis existe en las cárceles, pero los últimos seis meses el repunte de la enfermedad es alarmante, al punto de que han tenido hospitalizados a varios reos, lo que antes nunca había sucedido pues con el examen y tratamiento era suficiente. ?El problema de las cárceles es el hacinamiento, primera causa de la propagación y agravamiento de la enfermedad en los presos. Como segundo punto está la falta de limpieza y ventilación en los calabozos. Esto se ve agravado por la mala alimentación que tienen algunos reos quienes no reciben comida balanceada dentro del penal?, explica el doctor. En octubre de 2017 cuatro reos de Fénix murieron por la enfermedad. Todos con un cuadro de desnutrición y que llegaron al Hospital Central Antonio María Pineda sin que la enfermedad les haya sido diagnosticada antes y evitar que llegara a un grado irrecuperable. Familiares de los reos aseguran que de la cárcel les avisaron que los reos estaban en el centro de salud, pero cuando ellos llegaron ya habían fallecido.
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