Devotos cumplen con sus promesas

Jennifer Orozco | La Prensa de Lara.- ?Camino para que mi hijo regrese?, expresó Morelba Fernández, mientras ríos de lágri­mas bajaban por sus me­jillasrecordando a su hi­jo que está en Chile.

Aunque las peticiones a la virgen son muchas, la procesión se llenó de ma­dres y padres que supli­can que sus retoños vuel­van a casa, así como la Pastora vuelve todos los años a Barquisimeto.

Yitdia López también se vistió de nazarena por tercer año consecutivo para pedir que sus tres hijos y sus 4 nietos, in­cluyendo uno recién na­cido, puedan volver a abrazarla antes de que termine este 2019, ya que están viviendo en Perú.

Julia Delgado esperaba frente al Churum Merú, junto a su hija y nieto. Mientras pasaba la ima­gen repetía, ?Señora, per­míteme verla de nuevo?. Ella derramaba lágrimas por su hija menor que vi­ve en Panamá desde hace 2 años.

La Pastoral Chiquinqui­reña, de Maracaibo, tam­bién caminó para que sus compañeros que se han ido del país vuelvan y así poder estar juntos, orando de nuevo por la paz del país.

Las familias también pagaban promesas por salud. A pies descalzos, vestidos de nazarenos, de Pastora, cargando cru­ces e imágenes de la Di­vina Pastora en miniatu­ra, caminaron los 7,2 ki­lómetros. Algunos de ellos pagando promesas eternas, pues dicen que ?no les alcanza la vida pa­ra agradecer? a la virgen y otros que comenzaban este año.

La familia Jaimes Gue­rra le agradece a la virgen por la vida de su peque­ña, pero primera vez a sus 3 añitos caminaba descalza la procesión pa­ra que la Pastora interce­da por la salud de la abuela, pues la artritis tiene su cuerpo adolori­do.

Miguel Angel López se viste de Nazareno desde hace 17 años, pues un día con mucha fe le pidió a la virgen por la salud de su hijo, quien casi mue­re.

?Mi hijo sanó gracias a la virgen, a ella le debo su buena salud. Él cuando estaba pequeño tuvo una infección grave y hasta en UCI estuvo. Aunque él ahorita esté fuera del país yo sigo y seguiré pa­gando la promesa para que me lo guíe por el ca­mino del bien?, resaltó Miguel. José y Sing de Sánchez siguen caminando la procesión como hace 40 años cuando estaban re­cién casados. En esta oportunidad estaban es­perando el nacimiento de su primer nieto, pendientes del teléfono para ver si su hija daba a luz ayer mismo.

María Gil agradeció por quinta vez consecutiva el embarazo que los médi­cos daban por imposible y que pidiéndole a la vir­gen pudo tener a su bebé quien ahora camina con ella y su esposo descal­zos.

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