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Corpoelec colapsada por no cobrar

Ana Uzcategui | LA PRENSA de Lara.- Que la tarifa por servicio eléctrico no se haya adaptado al ritmo de la hiperinflación y que desde hace más de 200 días no se cobre la luz como debe ser son otros de los múltiples factores que tiene a la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) colapsada y que sea el larense quien sufra la angustia de no estar al día y pasar roncha.

En Lara son 26 oficinas, 4 taquillas externas y varias unidades móviles que tiene Corpoelec, pero ninguna se encuentra abierta y sin emitir información sobre cómo ponerse al día con esta deuda.

Desde inicios del año 2017 el Sindicato de Trabajadores de Corpoelec en Lara alertaba sobre el colapso de la empresa por falta de inversión del Gobierno, y para la fecha ya el servicio de comercialización no emitía facturas de consumo para sus suscriptores debido a lo caro del papel y la tinta.

Oswaldo Méndez, presidente sindical, precisó que la congelación de las tarifas se aplica desde hace 12 años, siendo un detonante de la crisis eléctrica actual.

El monto del consumo es irrisorio al punto de que cancelar varios meses no alcanza ni para comprar un bombillo en la empresa, sobre todo cuando Nicolás Maduro aplicó la Reconversión Monetaria en agosto de 2018. “A raíz de esa fecha, la empresa pasó a recaudar menos del 10% de la energía que suministraba a la población”, aseveró.

Desde octubre de 2018, el sistema de comercialización de Corpoelec para la cancelación del servicio quedó obsoleto y Lara pasó a convertirse en el único estado del país donde el servicio es gratuito, según lo informó Alberto Perozo, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica en Lara (Sitiel), en tal sentido, todas las taquillas de pago fueron cerradas.

“Sin recaudación del consumo de los suscriptores no hay flujo de caja. La empresa ha dejado de comprar equipos para su funcionamiento y para atender las contingencias en las comunidades”, comentó.

La papelería, la adquisición de medidores y transformadores, el mantenimiento de la flota de vehículos y la dotación de uniformes anualmente se lograban realizar con la recaudación.

“Desde enero están instalando un nuevo sistema informático, pero no sabemos cuándo va a funcionar”, destacó Perozo, puntualizando que todos los trabajadores administrativos se mantienen cumpliendo horario y formándose en talleres para utilizar el nuevo software.

Esta situación provoca millonarias pérdidas económica para el Estado, porque el servicio aunque está siendo regalado la población lo recibe con grandes deficiencias, “cuando existía Enelbar (Energía Eléctrica de Barquisimeto) la recaudación cancelaba todos los gastos operativos de la empresa y se otorgaban beneficios a los trabajadores como parte de la Responsabilidad Social Empresarial, podían financiar un programa de viviendas para sus empleados”, evocó Méndez.

Incluso las mejoras salariales eran constantes, en la actualidad según el tabulador de la administración pública, un trabajador de Corpoelec no devenga más de dos salarios mínimos, la situación no toma en cuenta los años de servicio.

Según comentó Méndez, las renuncias en el sector han sido masivas en los últimos años y las contingencias ya no son atendidas con el personal calificado ni con la rapidez requerida.

“Así como están las oficinas comerciales de Corpoelec, esta toda la empresa; en decadencia; sin equipos; sin inversión, y sin poder asumir la emergencia eléctrica”, sentenció el representante gremial indicando que en Barquisimeto, Corpoelec cuenta con 26 oficinas comerciales, cuatro taquillas externas, varias unidades móviles recorrían las comunidades, y el servicio web para cancelar las facturas a través de las entidades bancarias, las alcaldías también recaudaban el pago del aseo urbano por el mismo sistema.

Este compendio de problemas, afecta directamente a la ciudadanía, que desde el 7 de marzo de este año enfrenta los cortes de la electricidad prolongados.

Rafael Carrillo, vive en El Cují, asegura que se cansó de recorrer los tres lugares donde anteriormente cancelaba el servicio eléctrico, iba a una taquilla de pago en Patarata, a otra en Arca, la oficina central en la avenida Vargas con carrera 24 y la de Cabudare; todas están cerradas en la actualidad, y ninguna cuenta con avisos para indicarle al público cuándo será reanudado el servicio.

“Tengo más de seis meses intentando pagar la luz, pero me cansé de perder pasaje, no me han cortado el servicio, pero igual tengo miedo de que eso pueda suceder”, expresó Carrillo, quien en su rostro mostró la incógnita de no saber dónde pagar el servicio.

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Eduardo Soteldo

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