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Salario no aguanta los jamones

Eduardo Soteldo | La Prensa de Lara.- No cualquiera puede llegarse a las charcuterías a pedir un kilito de ja­món, tocineta, o salchi­chón, la razón: inflación. Los precios no están al al­cance de muchos pese a los esfuerzos de los co­merciantes de mantener unos costos más estables.

Disparados salen los precios cada semana, co­merciantes alegan que los altos costos que se ven en sus estantes son a causa de un continuo au­mento por parte de los proveedores. Los larenses han busca­do acompañantes para la “arepita” como el queso blanco y hasta con pura mantequilla porque el sueldo no da para sentar­se y disfrutar de una co­mida con “todas las de la ley”.

Si el salario llega a los Bs.S mil 800, un kilo de jamón, de salchichón y de tocineta los puede ab­sorber de un solo “gol­pe”, y hasta quedar de­biendo se puede ir la gen­te, pues la tocineta cuesta hasta Bs.S 3.000. Diferentes precios se manejan con el jamón, dependiendo de sus ti­pos, el jamón de espalda ya toca los mil 700 y dos mil soberanos. El de pier­na se puede conseguir a partir de 2 mil hacia arri­ba.

El más barato de todos es el fiambre, que se cal­cula entre Bs.S 1.000 y 1.700. Los vendedores dicen que las ganancias de un pedido se las come la nueva inversión porque a diario, lo único que que­da es “aguantar la pela” y tratar de seguir vendien­do.

Jhonny Márquez, due­ño de una charcutería co­mentó que le suben los precios continuamente, y tuvo que “jugarse” la op­ción de empezar a ven­der otro tipo de cosas co­mo panes y cambures pa­ra que le pueda alcanzar. “Se está vendiendo po­co. Tuvimos que meter otros productos para mantenernos abiertos. Tenemos una lista con los precios que dice suje­to a cambios continuos por la inflación”.

Esto es como una supuesta pre­caución para el momento en que la Sundde decida pasar inspeccionar y apli­car sanciones. “La gente a veces no en­tiendo que uno hace todo para poder vender bara­to, pero es casi imposi­ble”, continuó.

Nancy Oviedo, que es docente, admitió que cuando lanzaron el au­mento salarial sí pudo comprar jamón porque le estaba alcanzando, sin embargo desde hace un mes para acá la realidad volvió a cambiar y es que ha dejado de consumir porque el sueldo “no le da para tanto” porque la inflación es muy grande.

Iboris García, trabaja­dora de una charcutería, afirmó que “todo se fue para las nubes, está de­masiado caro”. Añadió que actualmen­te las ventas no son las mismas de otros tiempos por la misma razón.“Sí se vende, pero no como antes. Vienen más del doble del precio, prácticamente, cada se­mana”.

Con todo esto, aparece otro ingrediente que ha­ce que las personas du­den aún más de gastar su “platica” en estos ali­mentos, debido a que de acuerdo a las marcas la cantidad a pagar es otra.
Alimex, Frío Carnes y Plumrose manejan una lista de precios diferen­tes cada uno. Lo más asequible en el mercado es la mortadela (BsS 600 y 800 ) y la bo­logna que ronda los mil bolívares.

No hay que olvidarse de los tradicionales jamo­nes planchados y ahu­mados. En un recorrido hecho por el equipo re­porteril de LA PRENSA, se pudo constatar que el jamón planchado que se
acostumbra a comerse en las fechas decembri­nas no está circulando en el mercado. Trabajadores señalaron que por razones de pre­cio está desapareciendo poco a poco de los refri­geradores.

Mientras que el ahuma­do, tiene un precio que dejarían los bolsillos limpios de todo aquel que quiere degustar una buena “comidita”. El precio comprendido está entre 1.700 y 2.600
sobe­ranos. 

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David Gutiérrez

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