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Gobierno está débil pero con el control

Ágatha Reyes | La Prensa de Lara.- La oposición no es una amenaza creíble para el go­bierno, que se mantiene en el mando por el poder que ejerce en las Fuerzas Arma­das y porque no cuenta con un enemigo que pueda en­frentarlo y aumentar el cos­to de sus errores económi­cos y políticos.

Lo suelta el economista Luis Vicente León, quien precisa que a pesar de los “esfuerzos” que ha hecho parte de la dirigencia oposi­tora para enfrentar al go­bierno ha fracasado en sus intentos, ocasionando que hoy el ciudadano no le escu­che y esté urgido de un lide­razgo renovado que los re­presente. El también presidente de Datanálisis, explica que el presidente Nicolás Maduro, que intenta convertir el “chavismo” en “maduris­mo”, ha logrado mantener una política que describe como “primitiva”, pero que
ha sido consistente y cohe­rente en el tiempo, lo que le ha dado ventaja sobre su ad­versario opositor que no ha logrado un discurso claro.

Insiste en que la oposición tradicional debe dar un pa­so al costado y permitir el surgimiento de nuevos ros­tros, de lo contrario puede nacer un outsider que pudiera ser negativo en momentos de crisis.

¿La división interna de la oposición ha fortalecido al gobierno?

En realidad el gobierno se ha debilitado en términos económicos, políticos, en su relación internacional, tiene problemas internos, enfrenta protestas y vive en una crisis brutal. Ahora, desde el plano relativo con la oposición, tiene la ventaja de que enfrenta a un enemigo más débil que él, porque la unidad está multifracturada, pulverizada y sin liderazgo. Sin embargo el oficialismo tampoco tiene una cara creíble en el mundo.

¿Existe un liderazgo efectivo en la oposición?

La oposición hoy no es una amenaza creíble. Es un grupo mayoritario de la población que quiere cambio, pero la oposición constitucional o tradicional, los liderazgos, partidos, e incluso la Asamblea Nacional no tiene ningún tipo de influencia real en la gente. No representan una amenaza ni están en capacidad de enfrentar al gobierno, ni conducir o motivar a la población para defenderse o provocar los cambios.

¿Qué ha generado frustración y desconfianza en el venezolano que hace caso omiso a los llamados de los líderes de oposición?

Seria injusto decir que los líderes no funcionan o no sirven o no han hecho lo correcto. Claro que hay errores que se pueden referir, pero también hay un montón de esfuerzos, aciertos, trabajos y sacrificios. La oposición ha asumido sacrificios gigantes para poder enfrentar al gobierno en condiciones claramente desventajosas, la oposición merece respeto y muchos de los liderazgos están exiliados y presos, han perdido patrimonios y familias, lo han hecho luchando en contra del gobierno y tratando de conducir a la oposición en general.

Pero esos esfuerzos no han dado frutos…

Los resultados los conocemos; no han sido exitosos, no porque no lo hayan hecho adecuadamente, simplemente porque te enfrentas a una fuerza gigante que también ha jugado duro ese juego y lo ha sabido hacer mejor que la oposición.

¿Dónde ve los obstáculos para que no exista acuerdo en la oposición?

Primero la oposición debe entender que independientemente de los sacrificios no gozan de conectores, ni de confianza en la base de la población, no son capaces de ver ni motivar un sueño. Ni siquiera cambiando el discurso la oposición va a ser capaz, porque hay una separación entre la gente y el liderazgo tan grande que la gente no lo oye.

¿Por qué ha sido tan difícil el resurgimiento de nuevos liderazgos?

Porque la oposición no ha sido exitosa, y la gente los culpa a pesar de sus sacrificios, de no haber sacado del poder a Nicolás Maduro y su gabinete. El venezolano ya no confía, ni oye a los líderes, eso sin contar que la capacidad de comunicación también es baja. Aun cuando se cambiara la propuesta no se lograría llegar porque hay un país complicado en términos de medios y comunicación. Venezuela está cerrada y controlada.

¿Cómo puede la oposición lograr reconstruirse para llegar a las masas y volver realidad la unidad que pide la gente?

Allí sólo calaría una oferta que logre captar a la gente, que sea absolutamente renovadora y reconstruya la esperanza. Pero es algo que no logrará la misma oposición, ellos pueden participar y ayudar a planificar, pero deben dar un paso atrás y permitir el refrescamiento de la oferta opositora.

¿Cómo puede darse un nuevo liderazgo cuando entre los mismos dirigentes hay quienes pelean por el puesto más alto?

Absolutamente urge un refrescamiento y eso va a pasar, se necesita una nueva oferta porque hay un vacío gigante. Maduro no representa sino una pequeña minoría del país, el problema es que los liderazgos opositores no son tan grandes como él, y ese vacío va a ser rellenado. El otro problema es que hay dos formas; una es que la sociedad civil, y la oposición estructurada incorpore los líderes para buscar planificadamente un mecanismo que genere esos nuevos conectores con caras nuevas, o que surja un outsider, alguien diferente que enamore a la población.

¿Qué tan viable es una figura outsider en tiempos complejos como el que vive el país?

Puede ser positivo o negativo, porque puede aparecer un líder bueno o uno completamente negativo como lo fue Chávez.

¿No surgen nuevos líderes por miedo a las prácticas de represión hechas por el gobierno?

Lo grave de la acción del gobierno en contra de los liderazgos políticos convencionales es que cree que está evitando el surgimiento y quiere construir el escenario de control y miedo, un clásico en la ciencia política ¿eso puede ocurrir? si, puede, pero en realidad está ese segundo escenario del outsider que articule a esa mayoría que quiere cambio, pero que surja en la perspectiva de lucha.

¿Ambos polos políticos están sin un líder fuerte?

En el gobierno pasa menos porque está Maduro que al final tiene el poder, más allá de eso no es un líder popular, es un líder que tiene poder derivado de su unión del presidente Hugo Chávez, pero que esa figura tampoco le está sirviendo.

¿Cómo un gobierno dividió y con rechazo se mantiene en el poder?

Hay un hilo conductor, con una propuesta política primitiva, mala pero clara, mala pero consistente, mala pero coherente, y tiene líderes que aunque sean derivados de su poder, en adición tiene una relación de soporte militar que ha incorporado, creando en Venezuela un gobierno militar cívico, que le da estabilidad.

¿Son los militares el brazo de fuerza y poder del gobierno?

Sin duda son una parte del sostenimiento. En el país no habrá cambios sin el sector militar, por ahora el gobierno ha sido hábil y los incorpora en la política y gobierno, pero los militares no defienden a Maduro se defienden a ellos.

¿Qué aspectos debe revi­sar la oposición partiendo de los desaciertos que han tenido con negociaciones infructuosas, inclusos acusaciones de corrup­ción?

El primer paso es entender que ninguno está en la capa­cidad de representar a la oposición de masas y que tendrán que buscar una al­ternativa notable, alguien que a través de algunas re­glas de juego pueda definir con la sociedad civil y el sec­tor político una nueva expre­sión opositora, es decir, de­ben estar dispuestos a sacri­ficar ese liderazgo actual a favor del país.

¿Estará dispuesta la diri­gencia a sacrificarse?

Esto no va a ocurrir de for­ma planificada. Al final el que no cree va a sustituir ese liderazgo por alguien que gane su confianza y en­tonces saldrá de forma no planificada, allí están los riesgos. Hay rostros opositores que se mantienen desde el exilio haciendo llamados al pueblo

¿Se puede hacer oposición desde el exte­rior?

Todos los esfuerzos para provocar cambios y restable­cer democracias, derechos políticos y económicos son positivos y bienvenidos, si todos se logran articular se­rán útiles. La comunidad in­ternacional juega un rol muy importante en todo es­to y los que están en el exte­rior son actores fundamen­tales en la explosión. Ahora pensar que el caos político interno puede ser sustituido por un líder en Madrid, Miami, o Bogotá, es no en­tender nada. La política de­be seguir haciéndose aden­tro, el externo es una ayuda, un condimento, pero no se puede sustituir la ejecución política interna por un lide­razgo de medios que se con­centra en buscar sanciones o una invasión.

¿Qué necesita la dirigen­cia para unir esa fuerza ex­terna con la interna?

Debe surgir un liderazgo interno, estructurarse e in­vitar a todos a participar, pe­ro deben tener reglas del juego común, de lo contra­rio el líder será escogido de forma natural. El problema con esta segunda vía es que es más larga e incierta. Pue­de llegar cualquier persona vestida de mesías vendien­do un discurso de esperan­za en la gente y al final del camino tener un destino si­milar a lo ocurrido con Chá­vez.

¿Cómo interpretar ese chavismo disidente que desde el exilio también ha comenzado a funcionar como especie de oposición al gobierno?

Allí hay que entender que todas las revoluciones en el mundo tienen problemas internos. Algunas más y otras menos y de alguna for­ma intentan ocultarlo, sin embargo en la mayoría de los casos las revoluciones salen por implosión que por oposición, y si miramos lo que hace hoy Nicolás Madu­ro es intentar una “maduri­zación” de la revolución, tal cual como Iósif Stalin hizo la stalinización de la revolu­ción. Yo no diría que Madu­ro necesita a Chávez. Todo lo contrario la figura de Hu­go Chávez se ha vuelto un dolor de cabeza para Madu­ro.

¿Por qué ahora, cuando pareciera que el gobierno requiere de una figura que mantenga el legado de Chávez?

Porque él es mucho más fuerte que Maduro y no le endosa fuerza, ni soporte popular, todo lo contrario lo está debilitando más. Pero si algo tiene claro este go­bierno es que necesita neu­tralizar a sus enemigos in­ternos, porque su mayor po­tencial enemigo es la implosión y es natural que actores del chavismo como Luisa Ortega Díaz fueran defenestrados por Maduro, el gobierno necesita elimi­narlos y exiliarlos porque pueden ser más peligrosos incluso que la propia oposi­ción.

¿En medio de esta crisis podemos ver aun más di­sidencia en el oficialismo?

Es un riesgo grande que co­rre Nicolás Maduro y él lo sabe y por eso actúa de for­ma disimulada, por eso ve­mos que también aumen­tan acciones en los cuarte­les, y presos a los que no se les hace publicidad porque este gobierno no quiere ído­los ni mártires. El gobierno actúa como espía, sabe que corre riesgos por eso hace más difícil la actuación de la implosión interna.

¿La acción internacional, más la unión de este gru­po disiente pueden produ­cir una salida del gobier­no?

El proceso de transición en el país es más probable vi­niendo desde adentro de la propia revolución que espe­rar que sea desde afuera. Imagino más rápido una implosión en el chavismo de los mismos militantes que deciden cambiar a Ni­colás Maduro para preser­varse en el tiempo, que ima­ginarme un cambio del cha­vismo a la oposición en un giro 180 grados, pues la di­rigencia está muy debilita­da, fracturada y sin respaldo popular.

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Eduardo Soteldo

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