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Turismo de Lara en horas bajas

Redacción La Prensa de Lara | En los 19 mil 800 kilómetros cuadrados que comprenden el territorio larense hay innumerables paisajes, monumentos y parques nacionales que convierten a Lara en una potencia turística, sin embargo la crisis económica del país, las tibias promociones y la apatía del larense mantienen ese potencial sumido en las tinieblas.

Antes era usual que durante la época de vacaciones escolares, familias decidieran armar viajes para turistear, pero la hiperinflación hace que ya esta idea quede desechada y sea cambiada por la de comprar comida.

“Estamos en una época de muchas dificultades económicas, eso no se puede negar y por eso el turismo se ve afectado”, comenta la presidenta de la Corporación de Turismo del municipio Iribarren (Cortubar), Wendy Bravo.

Bravo, quien es guara de crianza admite que al menos en el caso de Lara es bien fuerte el turismo “mariano”, es decir el referido a la Divina Pastora. Aún así ella reporta que desde que comenzó su gestión ha intentado visibilizar otros atractivos turísticos, especialmente aquellos que puedan ser asequibles.

“Queremos hacerle entender a la gente que con poco dinero se puede hacer turismo del bueno aquí mismo en el municipio y en el estado, y que el resto del país lo sepa”, expresa.

Ella menciona lugares como El Mundo de Los Niños, el Bosque Macuto, el Monumento Manto de María como algunos de esos destinos que son bastante económicos para el público.

Otra de las cosas que frena el turismo en Lara es la falta de promoción. Si bien Cortubar y Cortulara aseveran que se han hecho esfuerzos para “levantar” puntos referenciales como El Obelisco, el efecto del vandalismo y la falta de conciencia les está ganando la batalla.

“Cómo es posible que a pocas semanas de la reapertura del ascensor de El Obelisco, ya la gente haya grafiteado la puerta del ascensor. Debemos ser más concientes con lo que nos pertenece”, comenta Bravo.

Haciendo una comparación con Mérida, Bravo señala que allá existe una crianza muy distinta que en Lara, pues se enseña a los niños desde pequeños a tratar bien al turista. “Es una cuestión de cultura que sólo se enseña en la casa”, refiere.

Este señalamiento es corroborado por los mismos guaros, quienes dicen que a veces consideran que en Lara “no hay nada que ver”, además de ir a centros comerciales como Sambil y Las Trinitarias a ver tiendas.

“Yo tengo familia que siempre viene de Caracas en agosto y en diciembre y nos preguntan a mi familia y a mí para lugares nuevos para conocer y siempre les digo que no hay mucho que ver, así que terminamos yendo a cualquier centro comercial a dar vueltas”, comenta el señor Simón Rosal.

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Eduardo Soteldo

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