Lara marcada por fugas 

Euseglimar González | LA PRENSA de Lara.- En Lara se han registrado 35 fugas de presos en los distintos calabozos policiales y penales en Lara, un historial sangriento desde hace 5 años y que resurgió el pasado 18 de mayo en el Centro de Detención Preventiva (CDP) de Río Claro de la Policía de Lara donde 13 reclusos, presuntamente, tenían planeado su evasión en donde murió a tiros una oficial.

Según las ONG's que monitorean los derechos humanos de los privados de libertad en Venezuela, estos registros sangrientos que deja una evasión de presos desnudan las malas políticas de seguridad preventiva del gobierno, la corrupción policial e intracarcelaria, hacinamiento y la precaria infraestructura.

Carlos Nieto Palma, de Una Ventana a la Libertad (UVL), indicó que estas características negativa de los calabozos "son un caldo de cultivo para las fugas. Hay poco personal policial, no hay condiciones adecuadas. El escenario es que los privados de libertad no tienen grandes obstáculos para huir de su celda".

Nieto Palma apunta entre los problemas que ocasiona el hacinamiento en los calabozos policiales el desmejoramiento de la acción policial. Dice que los funcionarios, formados para la protección de ciudadanos en la calle, son recluidos en sus comisarías para vigilar a los detenidos.

"Esto genera frustración en los uniformados. Ellos no fueron formados para estas tareas, que deben ser tomadas con seriedad y profesionalidad. Ellos están para combatir el delito en la calle", agregó.

Corrupción al garete

Los reclusos se las han ingeniado para obtener su "libertad forzada" cortando electricidad, abriendo boquetes, durante visitas de familiares y hasta pagando a funcionarios en moneda extranjera.

"Iba a ser una fuga masiva, lo que pasa es que todo se salió de control cuando mataron a la policía" contó el papá de uno de los reclusos que logró evadirse en Río Claro.

El escandaloso plan y fuga de los reclusos destapó la supuesta corrupción que existe en calabozos policiales entre detenidos y funcionarios de seguridad. El familiar contó que, presuntamente, los policías abrieron los candados de las celdas y comenzó la rumba con alcohol y mujeres, para "despistar" y luego huir.

A los reclusos que se iban a evadir esa noche los iban a estar esperando unos carros frente a la comisaría, pues la mayoría de ellos, aparentemente, ya habían comprado pasajes para Colombia y el autobús los esperaba en el Terminal de Pasajeros.

El papá de Deivis Heredia, quien murió un día después de la fuga, contó que su hijo junto a varios de sus amigos compraron boleto para viajar por tierra con la línea Pájaros Rojos y a las 10:00 de la noche saldrían al vecino país, pero todo se cayó.

Pero la fuga de Río Claro no es la única que ha sorprendido, pues en diciembre de 2016 en el Retén de menores en El Manzano, ocurrió una fuga masiva; 31 adolescentes rompieron el candado de la cancha y con piedras abrieron un boquete en la parte interna del centro de reclusión y huyeron.

Dos meses antes el "Janiel" (evadido y que fue abatido en 2018) lideró la fuga de 13 reclusos en dos tandas, ese día la primera ocurrió en la mañana cuando dos jóvenes del sector D, estaban en servicio de limpieza y aprovechando un descuido corrieron y tras saltar una pared lograron fugarse.

En 2018 ocurrieron 14 evasiones, entre esas la de Ángelo Piña ; Darvy Chirinos y Johanderson León, reclusos de la cárcel de Uribana, quienes tumbaron la electricidad para que no los "cacharan".

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