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Año escolar cierra con cifras rojas

José Daniel Sequera | LA PRENSA.- Faltan tres meses para el inicio del año escolar 2018-2019 y el arranque tiene más dudas que nunca. La deserción y ausentismo de estudiantes y profesores en instituciones educativas así como la grave crisis socioeconómica que atraviesa el país retumba el calendario escolar.

Dirigentes de sindicatos de profesores así como del Colegio de Profesores de Lara, aseveran que la situación en materia educación no está “nada fácil”. “Es preocupante porque son los muchachos de ahora que van a lograr sacar el país de la grave crisis que estamos pasando. Sólo con educación y trabajo, Venezuela puede salir adelante”, expresa Jesús Echeverría, dirigente de Sindicato de Educadores de Lara (Sutelara) al definir las consecuencias que podría generar la crisis en la educación.

Según las cifras que maneja la coalición sindical de educadores Sumalara-Fenatev-Sutelara-Sinvemal, 227 mil estudiantes se inscribieron para el año escolar 2017-2018 pero que entre un 35 y un 40 por ciento abandonó los pupitres, es decir, entre 79 mil 450 y 90 mil 800 jóvenes se fueron de las aulas y no volvieron.

Con respecto a las renuncias de profesores, se está manejando la cifra de más de 80 mil educadores que cambian las aulas por cualquier otra profesión u oficio en el país o en el exterior.

Estas cifras consideradas “alarmantes” por docentes es una realidad que el gobierno aún no termina de asumir, tal como explican ellos mismos.

Manuel Galíndez, secretario general de Fenatev-Lara arenga que tales cifras se deben a la crisis del transporte, falta de efectivo y los bajos recursos económicos con los que cuentan los representantes.

“Los alumnos que son de bajos recursos no tienen las posibilidades de obtener efectivo para trasladarse hasta la escuela porque sus padres sólo se están preocupando por velar por la alimentación”, sentencia Galíndez.

El dirigente gremial señala que muchos de estos niños y adolescentes, tanto por presión de sus padres como por convicción propia, se dedican a trabajar.

“Se meten a buhoneros o cualquier otro trabajo porque necesitan llevar dinero a su casa para comprar comida”, menciona.

Lo mismo mantiene Luis Arroyo, presidente del Colegio de Profesores Lara, quien anuncia que los adolescentes se ven muy sugestionados por sus padres. “Le dicen que tienen que ayudar porque ya están grandes, por eso es que los muchachos han dejado de ir a clases”, completa.

Arroyo afirma que el Gobierno nacional debe realizar cambios en su modelo para incentivar a los estudiantes a seguir asistiendo a clases, pues a su parecer esa es la única forma en la que podrán surgir.

En el caso de los colegios privados, la situación es un poco distinta. Erlinda de Hartliep, cuenta que en el caso de la matrícula para el próximo año escolar todavía no se define el costo debido a la hiperinflación.

“Aún no logramos definir los montos, pero lo que sí sabe es que al menos cada dos o tres meses los colegios van a tener que hacer reajustes a las mensualidades para cumplir con nuestras nóminas”, admite.

Ella especula que para al menos los primeros tres meses, el aumento variará entre 250 y 300 por ciento.

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Belimar López

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