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Concejos municipales en la carraplana

Agatha Reyes | LA PRENSA.- De manos atadas. Ediles de Palavecino e Iribarren trabajan a medias ante las paupérrimas condiciones de los edificios municipales.

Falta de alumbrado, baños inservibles y oficinas abarrotadas de trabajadores, son el pan diario en los concejos metropolitanos, pues la falta de presupuesto ha tocada las puertas de estas dependencias municipales.

Y es que desde hace al menos dos años los recursos que llegan a las alcaldías se han vuelto insuficientes para cubrir gastos de infraestructura, convirtiendo a los concejos municipales en organismos “paga nóminas”.

Ibrahim Querales, edil de Iribarren por Primero Justicia (PJ), explica que los trabajadores y los concejales deben “laborar con las uñas” en oficinas que no están aptas para el buen desempeño laboral, pues no cuentan con la iluminación requerida, ni con las condiciones que están establecidas en la ley del trabajo.

No hay ni siquiera hojas para entregar oficios que soliciten los ciudadanos” precisó. Lo que impide que los ediles puedan cumplir con sus funciones legislativas.

A las fallas de infraestructura se une la falta de vehículos para realizar inspecciones, lo que sigue limitando el accionar de los concejales. Joel Mendoza, concejal de Iribarren por Causa R, explica que para los ediles hay dos camionetas, sin embargo, solo una funciona y está a disposición de la presidente, “usamos nuestros propios medios para movilizarnos” dijo.

En un recorrido realizado por el equipo reporteril de la prensa se constató que en el estacionamiento permanecen dos camionetas de color azul paralizadas por falta de repuestos. Además los pasillos y algunas oficinas no cuentan con luminaria y los baños tienen lavamanos dañados.

El caso no es ajeno en Palavecino, pues aunque en algunas oficinas aun cuentan con algunas comodidades, su presidente Freddy Perez, explica que el problema radica en la crisis económica que además de “comerse el bolsillo de la gente, devora el presupuesto que es asignado a las dependencias municipales”.

Y en el caso de Palaveciono donde la población de trabajadores va en aumento, precisa que la edificación va quedando pequeña y no se ha hecho una sinceración para modificar el espacio de los trabajadores “aquí estamos en un constante peligro, pues el edificio no tiene las condiciones para la cantidad de gente”.

Crédito

En días pasados en el concejo de Iribarren aprobaron un millardo de bolívares destinado a cubrir gastos operativos. Querales asegura que harán contraloría para garantizar que los recursos sean utilizados para mejoras internadas, pues son más de 300 trabajadores que se ven afectados por las deficiencias.

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Karla Torres

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