SUCESOS | 18 noviembre, 2013 2:19 PM

“El Pollo” se quiso matar

“El Pollo” se sentía acorralado por el gobierno, se drogó, tomó un fusil y se disparó debajo de la boca

Crédito: Jesús Hernández

E. Pérez | L. Rodríguez | La Prensa.- “El Pollo” se volvió loco. El hampón más buscado de Quíbor sufrió un ataque de nervios porque todos los cuerpos de seguridad de Lara estaban tras él. Ya no aguantaba más presión y decidió suicidarse.

El sábado se drogó durante horas y tomó un fusil. Se colocó el arma en la parte de abajo de la boca, justo en la papada. Luego de unos minutos, “El Pollo” haló el gatillo y “pum”.

A “El Pollo” le explotó la cara pero quedó vivo, la bala le salió por la nariz. Su rostro está completamente desfigurado. Al parecer, él estaba en su concha, a una hora y media de Quíbor, cuando intentó suicidarse.

Ayer en la mañana los familiares de “El Pollo” recibieron la noticia de que él estaba herido y que se quería entregar a la justicia.

Fue su tía que se llenó de valor y se fue hasta la sede del Cicpc ubicada en Quíbor municipio Jiménez. Cuando llegó, la doña explicó a las autoridades lo que ocurría y les dio la dirección del escondite de su sobrino.

Los “petejotas” se armaron. Se montaron en sus patrullas y arrancaron una tras otra. Eran cinco camionetas y abordo andaban alrededor de 20 funcionarios.

Salieron de Quíbor y tomaron hacia las polleras de El Tunal, llegaron a un caserío que se llama El Pueblito y siguieron rodando.

Una hora después de manejar por pura carretera de tierra llegaron al sector Maraquitas. Fue en ese lugar que encontraron el amplio caudal de un río que está totalmente seco y rodeado de vegetación árida.

Cruzaron a la derecha y siguieron por el río seco. En el suelo se veía el camino que estaba obstaculizado por grandes piedras de río.

Luego de 20 minutos llegaron a una “Y” en dónde está un aviso medio tapado por cactus que dice: Quebrada Grande, con una flecha para seguir derecho y San Antonio con otra flecha para cruzar a la izquierda.

Los funcionarios se dirigieron a la izquierda y siguieron por otra quebrada seca hasta que por fin llegaron. Después de 15 minutos más de trayecto consiguieron un pedazo de tierra con cinco casas hechas de barro.

Al fondo, escondido detrás de un rancho blanco se encontraba “El Pollo”. Estaba débil. Permanecía acostado encima de un asiento de carro.

Los “petejotas” andaban acompañados de familiares de “El Pollo” que al verlo empezaron a gritar. “Ay, tienes la cara destrozada”, repetían mientras lloraban.

Los funcionarios le pusieron los ganchos, lo montaron en una unidad y lo llevaron hasta el hospital de Quíbor. Allá le prestaron los primeros auxilios, lo montaron en una ambulancia y lo mandaron al Hospital Central Antonio María Pineda. Al hampón lo acostaron en una camilla y lo dejaron por unos minutos en emergencia para luego ingresarlo a pabellón.

Ahí el hombre empezó a hablar porque a pesar de que se destrozó la boca y la nariz le salía la voz.

“Estaba acosado por los Guardias Nacionales, tenían mi casa vigilada día y noche”, repetía “El Pollo”.

La concha de Francisco Antonio Medina Sivira era popular en la banda de “El Guly” porque todos se iban a esconder allá cuando el gobierno le pisaba los talones.

Las pocas personas que viven allí comentaron que siempre los veían entrar y salir en moto y armados. Ese caserío tan alejado de Quíbor y que se comunica con Guadalupe era pacífico solo viven artesanos que trabajan la madera.

Imposible reconstruir la car

Francisco Antonio Medina, alias “El Pollo” quedó irreconocible y con la cara destrozada luego de dispararse él mismo. Debe someterse a varias cirugías plásticas, pero aún así su cara nunca volverá a ser la misma. El pronóstico es que quede desfigurado.

Tras una evaluación médica se supo que perdió la mandíbula inferior y superior, la dentadura completa, el paladar y la nariz.

También sufrió daños en la laringe, faringe y garganta, además de afectación en las cuerdas vocales. Debido a la rotura de múltiples vasos sanguíneos en la cara le ingresó sangre a los pulmones, lo cual dificulta su respiración.

“Quedó irreconocible”, fueron las primeras palabras que expresaron los médicos de guardia cuando recibieron a “El Pollo” a eso de la 1:40 de la tarde en la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda.

A las 3:30 de la tarde lo metieron al pabellón para limpiarle las heridas y remover el tejido dañado y muerto que ya se observaba en color negro y morado.

Se espera que hoy sea evaluado por un cirujano plástico para evaluar qué se puede hacer con las heridas que se propinó. Sin embargo, la estimación es que deba someterse al menos a cinco operaciones para salvar el poco tejido y músculo que le quedaron.

Desde el momento en que “El Pollo” llegó al Hospital Central, los alrededores e interior de la emergencia permanecen custodiados por efectivos del CICPC quienes se mantendrán en el lugar hasta que sea dado de alto y proceder con la justicia.

Crédito: La Prensa

Crédito: La Prensa

Crédito: La Prensa

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