SUCESOS | 12 julio, 2013 8:47 AM

Le dan con todo

Lo mataron y le destrozaron la cabeza con un pedazo de poceta. Quedó totalmente desfigurado

La pared quedó toda manchada de sangre
Crédito: Jesús Hernández

Amny Pérez Matos | La Prensa.- Una desagradable impresión se llevó la señora Ada de Pastrán, cuando consiguió a su hermano muerto a una cuadra de su casa en la Ruezga Norte. Eran las 7:00 de la mañana de ayer, cuando los vecinos del sector 1 empezaron a rumorar que había un hombre muerto al lado de la cancha. La señora llegó y de una vez lo reconoció por su tobillo derecho que estaba fracturado y el anillo que cargaba en el dedo meñique. Era el tercero de sus hermanos, Jesús Antonio Delgado de 59 años de edad.

El conejo” como le decían a Jesús por cariño, vestía bermudas de cuadros, franela azul claro y zapatos deportivos.

Estaba boca arriba sobre un camino de tierra lleno de maleza y basura; sin embargo, se podía apreciar su cuerpo a simple vista. Sobre su rostro y alrededor de su cabeza había trozos de cerámica que parecía ser la tapa de un tanque de poceta y piedras manchadas de sangre lo que evidenciaba que golpearon su cabeza hasta dejarlo sin vida.

“Tenía la cara acachapada” comentaban las personas que estaban en el lugar.

Ninguno de los vecinos escucharon gritos o disparos, tampoco ruidos de algún carro y nada perturbó sus sueños, pero alguien comentó que el miércoles en la noche estaban varios “borrachitos” en ese lugar.

Estaban sentados en el palo que usaban de banquito con “El Conejo‘”, por lo que creen que la muerte de él, pudo ser producto de una riña entre ellos. La víctima era un hombre que bebía mucho pero no se metía con nadie, comentaron los familiares que estaban en el lugar del hecho.

Relataron que actualmente trabajaba haciendo mandados y cortando monte. Algunas veces pedía dinero para poder comprarse su botellita.

Tenía una discapacidad

Hace cinco meses “El Conejo” sufrió un accidente y le estaban haciendo las diligencias para operarse. Un carro lo atropelló y le fracturó el tobillo dejándolo casi que “chuequito” y como no cumplió el tiempo estipulado con el yeso, ameritaba que le colocaran clavos internos en el hueso.

Sus familiares ya tenían todo listo pero “El Conejo” no se quiso opera y hace poco estaban haciendo una vez más los trámites para ver si lograban operarlo para que caminara mejor.

La víctima vivía en la vereda 6 del sector 7 de la Ruezga Sur en compañía de la señora Felicia y nunca tuvo hijos. Él le hacia los mandados a ella y a otras vecinas, también limpiaba frentes de casa y lavaba carros. Le cancelaban con ropa, comida o dinero.

Alejandro Juárez, sobrino del “Conejo” comentó que su tío no robaba a nadie y que si alguna vez estuvo preso fue por resistencia a la autoridad, que no era más que una consecuencia de cuando bebía.

Nunca estuvo internado y todos por la zona lo conocían y le tenían aprecio.

Lo recordaron como un hombre servicial que desde pequeño el oficio que más aprendió fue el de latonería pero hace tiempo que había dejado de hacerlo, específicamente después de sufrir el accidente.

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas llegaron al lugar y procedieron a trasladar el cadáver hasta la morgue del Hospital Central, mientras que los familiares dejaban correr las lágrimas por sus rostros.

La Ruezga se baña de sangre

Durante este mes y el mes pasado se han registrado varias muertes violentas en la urbanización Ruezga Norte. El primer día del mes de julio, un transportista fue asesinado tras resistirse al robo. El hecho se registró en el sector 4 de la referida zona, cuando eran las 9:30de la mañana. Unos chamitos se montaron armados en el Ruta 15 que manejaba Franklin Chirinos (38) y le dispararon en la espalda para robarle el dinero que había hecho en las vueltas que llevaba.

El conductor fue auxiliado pero falleció a los pocos minutos en el Hospital Central Antonio María Pineda. Por este asesinato, sus compañeros de línea trancaron la vía y protestaron pidiendo más seguridad. Afortunadamente a los pocos días, los funcionarios del Cicpc lograron darle captura a los responsables.

Otro hecho violento que se registró en este sector, fue el asesinato de Héctor José Díaz Torrelles (41) alias “El Ñeque” el pasado 28 de junio. “El Ñeque” iba a bordo de su moto tipo Chopper en el sector Valle Lindo ubicado entre la Ruezga Norte y Atilio Rabiccini, cuando unos hombres lo interceptaron y le dispararon hasta matarlo dejándolo tirado en plena calle. La mayoría de los impactos se lo propinaron en la cabeza y sus pertenencias no fueron robadas.

La víctima era comerciante y había salido de su casa para cobrar un dinero y comprar un refresco, cuando fue atacado por los pistoleros.

Otro de los casos que conmocionó este sector, fue un triple homicidio ocurrido el pasado 12 de abril en Las Ternezas de Valle Lindo al final de la Ruezga Norte.

Las víctimas fueron José Pastor Romero Sivira (30), Carlos José Díaz Chávez (18) y un adolescente de 16 años de edad. Los vecinos comentaron que se escuchó una lluvia de tiros y que cuando todo volvió a la calma salieron a ver que había pasado. Se encontraron con el cuerpo de José alias “El poporo” y el cadáver de Carlos alias “El Negrito” todos llenos de sangre.

A unos cuantos metros, bajando por una quebrada hacia el sector 2 estaba el adolescente de 16 años, a quien le dispararon y degollaron.

El adolescente era estudiante del liceo Carlos Gil, “El Poporo” trabajaba como comerciante y Carlos Díaz era de Acarigua, estado Portuguesa.

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